Los Catarineu, ancestrales maestros jaboneros

La familia Catarineu hunde sus raíces como maestros jaboneros en la Castilla del s. XVII, destacando por haber unido la tradición española con la de la Provenza francesa.

Hacedores de jabones cuyo ingrediente principal es el aceite de oliva, en 1900 constituyeron la empresa Hijos de Catarineu y Cia, que patentó el Jabón de Castilla y la marca Castile Soap para el mercado internacional.

Sus productos fueron líderes de mercado en el sector de los jabones de tocador, hasta que jabones más baratos, pero de peor calidad, se impusieron en las preferencias del consumidor.

En 1975, a la muerte de Juan Catarineu, la empresa cesa su actividad por desinterés de sus sucesores. Pero en 2009, su nieta María Catarineu entiende que el mercado contemporáneo anhela productos como los que fabricaba su abuelo.

Recuperando la antigua metodología y modernizando su fabricación, bautiza a sus jabones con el nombre de Katari, en homenaje a su abuelo.

La empresa de Jabones de Castilla y sus Katari

El nuevo nombre comercial para Hijos de Catarineu no podía ser otro que Jabones de Castilla. Nombre definitorio de su actividad, pero también carta de naturaleza para quienes fueron reconocidos durante tanto tiempo como auténticos maestros jaboneros de este producto.

María Catarineu decidió desde el principio lanzar sus productos en el mercado japonés, por considerarlo muy maduro para la filosofía se sus jabones. En Japón el valor de la tradición en la empresa está altamente reconocido, y la receptividad de sus ciudadanos a los productos de calidad procedentes de España, especialmente si está relacionado con sus ya implantados vinos y aceites de oliva, tendrán una magnífica acogida.

Por esta andadura Iniciada en el extranjero, los jabones fueron bautizados como Katari, ayudando a la pronunciación común en inglés y de las lenguas orientales. Adicionalmente, se les añadió un número que especifica el porcentaje de aceite de oliva presente en su composición.

Esto es así porque la elaboración artesanal de la familia Catarineu permite alcanzar el máximo posible para un jabón, puesto que con más aceite resulta casi imposible que alcance su estado sólido. Un 60% de Katari 60 es sólo aceite de oliva.

Las variedades de Katari 80, Katari 30/30 y Katari 25 ceden parte de su formulación a otros componentes artesanales usados desde antiguo en cosmética: la rosa mosqueta, las sales minerales, el té verde, la naranja, la lavanda y el aloe vera.